lunes, 2 de enero de 2017

Comentario a las lecturas del Domingo de la octava de Navidad. Santa María Madre de Dios. 1 de enero del 2916.

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 Comentario a las lecturas del Domingo de la octava...: Comentario a las lecturas del Domingo de la octava de Navidad Santa María, Madre de Dios 1 de Enero de 2017..


. La Iglesia celebra la fiesta de María, Madre de Dios; no es domingo. Pablo VI instauró también para hoy la jornada de la Paz; esto ha marcado la elección de la primera lectura y es bueno que se haga alusión al tema en el acto penitencial, las plegarias y el gesto de la paz. Se ha de tener todo en cuenta, y colocarlo en su debido momento; no es posible hablar de todo en profundidad pero tampoco pasar por alto ninguno de estos aspectos. La dominante es, sin duda, la fiesta de Santa María.

La definición de María como Theotokos(madre de Dios) en el concilio de Éfeso (433) es como una conclusión casi natural de los concilios de Nicea (325) y I de Constantinopla (381). El tema crucial de discusión en estos tiempos era la consideración de Cristo como hombre y Dios y el conflicto que existía en afirmar, en los términos de la época, la relación existente entre persona y naturaleza.

Nicea y I Constantinopla se esfuerzan en afirmar la naturaleza de Cristo como idéntica a la del Padre (homousios), consustancial al Padre; el hombre Jesús, es también Dios. Y será Éfeso el que afirme ya explícitamente que, al considerar la unidad inseparable de las dos naturalezas (divina y humana) en el Verbo, puede considerarse entonces a María como verdadera Madre de Dios.

La reflexión es una conclusión de una discusión antropológica y cristológica, que luego terminó derivando en un dogma mariano. Pero no por eso podemos dejar de considerar que en verdad María ha engendrado, misteriosamente, al Verbo hecho hombre, del cual afirmamos que es Uno con el Padre y el Espíritu.

Del Concilio de Éfeso debemos rescatar su esfuerzo por definir el misterio de la unidad entre las dos naturalezas, lo cual nos ayudará a pensar en Cristo verdaderamentehombre, comprometido a tal punto con la humanidad, que asume totalmente la condición humana desde su nacimiento.

El Verbo, por lo tanto, no es "aparentemente hombre". Jesús no se "vistió" de carne humana. Desde el misterio de la encarnación Dios es hombre... y la naturaleza humana ve en Cristo el proyecto de Dios hacia toda la humanidad. Cristo es, entonces, el modelo humano hacia el cual tendemos y el cual anhelamos.

En este sentido María se convierte en la madre del Verbo Encarnado, y en cuanto en él coexisten ambas naturalezas en la misma Persona Divina, ella es entonces verdaderamente Madre de Dios.

Obviamente, no se trata de afirmar la maternidad de María respecto de la divinidad en cuanto tal, sino su maternidad en respecto al Verbo Encarnado, histórico, revelador, mediador y liberador.

¿Podemos aclarar o explicar este Misterio? Si lo hiciéramos o pretendiéramos hacerlo, ya no sería tal.

Por lo tanto, solo nos queda sentirnos unidos a la tradición creyente que en su misma oración de los pobres repite "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros...". Y esto no es poco, porque la fe cristiana no puede basarse ni apoyarse únicamente en la racionalización de los enunciados; es también un creer histórico y una unidad en la fe de un pueblo que en la historia manifiesta lo que cree.

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